viernes, 9 de octubre de 2009

ESPAÑA NECESITA UN BUEN LAVADO, LA MIRES POR DONDE LA MIRES.

Zapatero recibe una escultura de manos de José Luis Ulibarri durante el acto del XVIII aniversario de la Televisión de León (Efe).


José Luis Rodríguez Zapatero dio instrucciones a varios de sus ministros en 2006 para que favorecieran al constructor leonés José Luis Ulibarri, uno de los empresarios imputados en el caso Gürtel, con contratos y adjudicaciones de obras públicas.
El presidente del Gobierno, que el pasado año arropó con su presencia a Ulibarri en el acto de celebración del aniversario de una de sus empresas, encargó la tarea a su asesora personal en La Moncloa, Angélica Rubio, una de las consejeras más cercanas a Zapatero, según han asegurado a El Confidencial fuentes socialistas de toda solvencia.
Sin embargo, el estallido del escándalo de corrupción vinculado al PP, el pasado mes de febrero, quebró abruptamente las excelentes relaciones que hasta ese momento habían mantenido ambos personajes. Ulibarri perdió el favor de Zapatero porque éste, según las fuentes consultadas, temía que su buena sintonía con el empresario fuese utilizada por la oposición en su contra, como efectivamente ocurrió: el presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, exhibió en un debate parlamentario, pocos días después de que el caso Gürtel saltara a los medios de comunicación, una fotografía en la que el presidente del Gobierno saludaba afectuosamente a Ulibarri. Y abandonada por el Gobierno -y por los bancos-, su constructora entró en barrena.

El Confidencial.com

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