
10 años dura este matrimonio de conveniencia que une al PSC y a CIU en Montcada i Reixac y aún les quedan casi dos largos años más. César Arrizabalaga y a Joan Maresma, han utilizado el “acuerdo de partidos” más para su beneficio personal que para atender las necesidades de la ciudad y sus habitantes.
Durante estos 10 años, César Arrizabalaga ha cobrado unos 120 millones de las antiguas pesetas y Joan Maresma unos 90, más otros incentivos de otras entidades públicas metropolitanas a las que pertenecen por el reparto de cargos que han realizado, que aunque menos importantes también suman.
Ello les ha permitido vivir como ricos además de asegurarse no sólo su futuro, también pensiones que aseguraran la vejez en ambos casos.
Alrededor de estos dos políticos de valor cuestionable, hay un innumerable número de “rémoras” que no han dejado pasar el tren de la opulencia. Personas que durante estos diez años no han hecho nada, como sus “jefes”,(salvo alguna excepción, que las hay.) y que sin conocimientos ni cultura ni esfuerzo ni trabajo diario viven como ricos a la sopa boba.
Movimientos internos en ambos partidos están poniendo en tela de juicio la labor de ambos mandatarios y en los próximos meses deberán materializarse ya que las elecciones municipales están a la vuelta de la esquina y se corre el riesgo de que se mantengan cuatro años más en sus poltronas, algo que en caso de ocurrir, Montcada ni se merece ni podría aguantar.
La rumorologia dice que César Arrizabalaga no es bien visto en la sede del PSC de la calle Nicaragua así como que le están creciendo los enanos en la Asamblea de Montcada. Bien es cierto, que controla con afines a él la Ejecutiva de Montcada.
Antes de las elecciones municipales se celebraran las elecciones a la Generalitat, de ahí depende mucho el futuro tanto de Arrizabalaga como de Maresma, ya que si continúa el PSC en la Presidencia de la Generalitat, a Arrizabalaga le pueden “colocar” en algún cargo de menor relevancia pero bien renumerado ó Arrizabalaga podría presionar al partido con presentarse a la reelección, cosa que el partido parece no quiere.
Por otro lado, Maresma en caso de que CIU obtuviera la Generalitat, podría cumplir su sueño y pediría algún cargo más institucional dentro de la Generalitat y en caso de que CIU no obtuviera la Generalitat, casi con toda seguridad intentará seguir de Primer Teniente Alcalde en el Ayuntamiento de Montcada hasta el fin de su vida política, que a su vez es la edad de la jubilación.
Montcada es la ciudad que yo conozca que peor está. Casi la totalidad de sus calles están en un muy mal estado de pavimentación, suciedad y abandono tanto en el centro como en los barrios, parques infantiles que no cumplen la normativa europea, escasez de aparcamiento libre y ningún aparcamiento disuasorio en las cercanías de las cinco estaciones de tren que disponemos, todo lo contrario las del centro rodeadas de zona azul.
No disponemos de un mercado municipal, todo lo contrario ocurre en la totalidad de los pueblos y digo no disponemos porque el que tenemos está languideciendo desde hace años y ya tiene fecha prevista de cierre.
No se ha trabajado por el comercio de la ciudad, no sólo en el centro, tampoco en los barrios.
La jardinería y espacios verdes es inexistente ( los árboles y jardines que tenemos en la ciudad casi se pueden contar con los dedos de las manos). La poca que hay está en un estado de abandono lamentable, es más, incluso el nuevo Parc de La Llacuna ya empieza a mostrar una imagen deteriorada.
Los árboles que se plantaron en la orilla del río en el Polígono La Granja están muertos o medio muertos ya que nadie se preocupa de su mantenimiento.
No me quiero olvidar de las orillas de los ríos ni de las montañas que nos rodean, están en un estado de lamentable de abandono.
Temas como la Zona 15, Zona 21, Bosc del Vilaró, Can Pomada, circunvalación en Terra Nostra, contencioso con el Sr, Viñals y otros con los Ayuntamientos de Ripollet y La Llagosta están ahí en el cajón del olvido el mismo de las 400 facturas por más de 700.000€ que aparecieron y que nadie sabía nada de ellas.
Y así, podemos añadir más y más y más, simplemente miren a su alrededor y comprueben la veracidad de estos comentarios.
Eso sí, grandes obras que han movido miles de millones de pesetas (Campo de fútbol, Biblioteca, Kursaal, etc.).
Un claro ejemplo es la Biblioteca y el nuevo Teatro aún sin terminar que entre ambos han supuesto una inversión de más de 2.000 millones de pesetas. (Utilizo las pesetas porque me parece que clarifican más que los euros y nos hacemos una idea más clara del coste de estas instalaciones sobredimensionadas en una ciudad llena de m....., perdón suciedad y baches.)
Curiosamente, el Gobierno Municipal se vanagloria de las inversiones efectuadas, e incluso las pone como ejemplo para otras ciudades, las cuales me constan que se fijan en nosotros para saber como no hay que hacer las cosas. (Comentario de un edil socialista de una ciudad muy cercana a nosotros que califica a Montcada como el “cortijo del César”).
Les invito a visitar cualquiera de las ciudades o pueblos vecinos o lejanos y que hagan una comparación con nuestra ciudad. Se sorprenderán con el cambio que han realizado en los últimos años.
Un tema del que se habla poco, pero que merece especial atención es el “Pla de Barris de la Ribera”, en el cual se llevan gastados 1.000 millones de pesetas por parte del Ayuntamiento más otros 1.000 que ha subvencionado la Generalitat para remodelar dos calles y poco más, ya que una gran parte del dinero se lo ha llevado el mantener la “Oficina del Plan de Barris” y el Centro Cívico. Este apartado merece mayor atención y control por parte de la oposición que debería exigir auditorias económica y de gestión.
Grandes sumas de dinero invertidas durante estos 10 años que no han conseguido hacer de Montcada una ciudad ni verde, ni limpia, ni dinámica ni comercial ni nada de nada.
Menos frases demagogas y mejor gestión debemos exigir a los responsables del Gobierno Municipal y a la oposición mayor control y fiscalización hasta de los gastos satisfechos con las tarjetas Visa si fuera necesario.
Un Gobierno Municipal que se precie de transparente, debe auditar tanto sus cuentas como su gestión.
Trabajo que debería realizar una empresa externa especializada. Con ello la ciudadanía estaría tranquila, además de detectar fraudes o malversaciones de fondos públicos si las hubiera, ya que nadie nos puede garantizar que no las haya.